Michael Crichton. Primeras lecturas. Obituario.
La reciente defunción de Michael Crichton, anunciada en todos los noticieros como el autor de "Parque jurásico", me ha llevado a recordar un libro que leí hace treinta años: "La amenaza de andrómeda". Fue el primer libro para adultos que leí, que no iba a acompañado de dibujos ni de bocadillos de tebeo. La ciencia ficción fue, entonces, uno de los primeros umbrales literarios que crucé. No por casualidad mi formación científica ha llegado a convertirme en algo más o menos parecido a un microbiólogo... precisamente el tema de "La amenaza de andrómeda". Un libro atrayente que se alojaba en la biblioteca de mi padre junto a las obras completas de José Luis Martín Vigil o a la colección de los premios Goncourt. Ahí es nada.Un satélite artificial de vuelta al planeta Tierra trae consigo un elemento, un microrganismo, basado en química del carbono, pero sin ácidos nucleicos ni proteínas. El microrganismo, denominado adrómeda (el titulo original "The Andromeda Strain" contiene un juego de palabras intraducible) causa la muerte de todos los haitantes del pueblo más cercano al lugar de caída del satélite, excepto dos, clave de uno de los misterios del libro. Un grupo de investigadores ponen en marcha el dispositivo previsto de estudio y prevención de este tipo de riesgos, aunque una serie de sucesos inesperados no dejan de salpicar la trama. Todo ello con la advertencia de alto secreto y el recurso del falso documento.
Crichton estudió medicina en Harvard. Pero le apasionaba la literatura, y usando varios seudónimos, escribió numerosos intentos de éxito hasta que en 1969 publicó "La amenaza" con su verdadero nombre, mientras todavía era estudiante. El libro se convirtió inmediatamente en un best-seller e hizo a Crichton famoso a los veintisiete años. Las historias de Crichton no solo son creíbles por el lector, sino que son plausibles para los mismos científicos, su carrera de medicina en la más prestigiosa facultad del mundo lo permite, así como su estancia postdoctoral en el Salk Institute.
A mi padre le gustaba la ciencia ficción. De su biblioteca, otro de los primeros libros que leí fue "Cita con Rama", de Arthur C. Clarke, uno de los
mastodontes de la ciencia ficción de calidad. También recientemente fallecido, Clarke tuvo una vida más atípica. Más atípica para un escritor, pero más característica de un inventor de ciencia ficción, experto en radar, piloto de la RAF y defensor de la vida extraterrestre. La novela es una pefecta construcción, realista y detallada, de un primer contacto con un engendro extraterrestre, pero esta vez inofensivo. "Cita con Rama" se publicó en 1972, pero yo posiblemente la leí el mismo año que "La amenaza de andrómeda". De esos dos libros mantengo en mi biblioteca los mismos ejemplares que leí hace décadas. Ya saben, fetichismo bibliófilo.

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