Vida y destino
Al mundo literario actual le agrada de vez en cuando un descubrimiento importante, un inopinado éxito, un escritor genial desconocido, si puede ser ya muerto. Este cruel y verboso mundo de los libros parece que necesite sacudirse el aletargamiento de las novedades de "la mesa" de las librerías con un milagro, con una aparición estruendosa del pasado, con un recordatorio de que fuera de la mesa existe también literatura... pero que caiga también en la mesa.
Vida y destino forma parte de uno de estos acontecimientos, y de manera triple es del gusto de las novedades inesperadas de las que hablo. No solo por su interés literario, sino porque la historia de este éxito editorial es en sí una novela. Son estruendosas sus más de mil páginas, lo que hace ingresar a su autor, Vasili Grossman, en el reducido círculo de los más ambiciosos novelistas de la historia. Mann, Balzac, Tolstoi, Pérez Galdós, Proust y unos cuantos más, además de Grossman, forman este selecto club de autores milpaginarios. Pero Grossman, además, nunca supo si su obra iba a ser publicada. Pudo haber sospechado que su libro iba a desaparecer, exterminado por la mayor y más cruel dictadura de todos los tiempos: el gobierno soviético. Pudo haber supuesto que sin esfuerzo y tesón, su mayor obra, iba a acabar encerrada en un sótano y no volver a salir, tal y como muchos amigos y compañeros suyos hicieron en la Lubyanka.
La obra fue intervenida. Había sido enviada para su publicación en 1960, pero inmediatamente fue prohibida. La casa de Grossman fue asaltada, y se requisaron manuscritos, copias, notas y hasta las cintas de su máquina de escribir. Pero la obra escapa, sale de la férrea presa comunista. Una confabulación, en la que participa el físico nuclear Sájarov (Premio Nobel de la Paz), hace que en 1974 se haga una copia en microfilm de uno de los originales supervivientes, y se vaya a Suiza. Se publicaría en 1980, 16 años después de la muerte de Grossman. En La unión Soviética no se publicaría hasta la llegada de la perestroika y la glásnot de Gorbachov.
En España se publica en 1988, traducida del francés. Posiblemente, debido al izquierdismo que triunfa en la vida cultural de España de aquéllos años, la obra pasa inadvertida. Antonio Muñoz Molina reconoce que es su caso, el no leyó la novela. No parece el momento de torpedear la izquierda con una obra en contra del comunismo. Así que Grossman, y su novela, son ignorados, al igual que Solzhetitsyn. Es increíble la habilidad de la izquierda para obviar que los mayores crímenes de la humanidad han sido producidos por comunistas. Pero eso es otra historia.
Pero lo más llamativo o indignante, según se mire, es que para que se reconozca esta obra en España no hace falta un hecho inesperado, sino dos. Y es que en 2007 se decide abordar la traducción directa del ruso y su publicación en un volumen preciosamente editado. Grandes escritores y críticos la reconocen como una novela magistral, de las mayores obras del siglo XX. Puesto que ya hace tiempo que se puede hablar mal de Stalin, la obra finalmente queda catalogada por el mundo cultural como agraciada. Y no solamente eso, sino que acaba entrando en la lista de ventas, permaneciendo varias semanas entre los libros más vendidos en España.
Si consideramos el tercer acontecimiento improbable, el que Grossman haya podido escribir tal obra en las condiciones políticas en las que vivió, nos acercamos peligrosamente al Milagro con mayúsculas. La obra tiene como centro la batalla de Stalingrado, episodio decisivo de la segunda guerra mundial y la batalla más cruenta que ha disputado la humanidad, con cerca de dos millones de muertos. Pero no es solo una novela bélica: se trata el antisemitismo, el comunismo, el socialismo, se expone el comportamiento de las purgas y limpiezas que detro del Partido Comunista se realizaron cruelmente. Se habla del enorme chantaje al que se sometió a cientos de millones de personas por un régimen que se escudó en el enemigo, otra dictadura cruel y morbosa, para disponer de autoridad total. Pero sobre todo la novela trata de los sentimientos humanos de dos docenas de personajes ante la guerra, de seres humanos, de hombres y mujeres ante la desgracia y la desilusión.
Solamente alguien tan ambicioso, con las ideas tan claras, como Grossman pudo escribir tal abundancia de detalles y sentimientos. Se ha comparado la novela con Guerra y Paz, e incluso se bromea sobre ello en el libro. Uno de los personajes es un admirador de Tólstoi, y en concreto, de Guerra y Paz. Afirma que sólo una persona que hubiera asistido a las batallas napoleónicas pudo describirlas con tal acierto. En la misma novela se le recuerda que Tólstoi no asistió a esas batallas, pues ocurrieron antes de que él naciera. Se trata pues de un guiño de Grossman, que realmente participó en la batalla de Stalingrado, y pudo describir de primera mano qué es el sufrimiento y el desánimo, y como el pueblo defendió su territorio, para beneficio del cruel dictador.
Grossman en la novela nos cuenta la vida de un científico teórico en la retaguardia, y nos cuenta el terror al que los científicos fueron sometidos (los biólogos fueron especialmente perseguidos al considerarse las ideas de Darwin antirrevolucionarias), el terror de la delación y del chivatazo envidioso. Pero también el autor narra como el hombre sobrevive en los momentos más difíciles, y como el amor surge en todo momento y lugar. Las mujeres de la novela no muestran menos coraje que los hombres en la batalla. Grossman nos acompaña con una de ellas hasta una eficiente cámara de gas alemana, y nos lleva por la Academia de Ciencias de Moscú. Nos explica los complicados entresijos del partido único y la caída en desgracia de sus más fieles defensores. No deja asunto sin remover, ni conciencia sin inquietar, ni mente sin alterar. Como esos personajes que describe, soportando todo el infortunio que les pudo acontecer, tuvo que ser Grossman, que confió en el partido para al final de su vida aborrecerlo.
Grossman era consciente de la imposibilidad de publicar la novela en el mundo de la guerra fría. De la misma forma, en España al inicio de los ochenta todavía se veía mal criticar a la peor dictadura de la historia. Tras estas grandes injusticias ante esta obra maestra, es grato encontrarnos ahora con la novela en los anaqueles de miles de hogares españoles. Esta historia es en sí el motivo por el cual se ha convertido en éxito y ha aparecido en la mesa de novedades de las librerías. Al igual que en España la guerra civil es un asunto de moda en las novelas, en Europa está de moda la segunda guerra mundial. El eco de esta moda posiblemente haya ayudado a Grossman a hacerse ese hueco en la memoria de Muñoz Molina y de todos nosotros.
Este éxito sin precedentes ha generado la publicación de una secuela por la editorial, Galaxia/Gutenberg. Sobre "Vida y Destino" nos cuenta las vicisitudes del libro, con escritos de Tódorov, Etkind y el mismo Grossman. Aunque no creo que llegue a la mesa, seguro que es interesante ahondar en los diversos y minúsculos milagros que han hecho posible el acontecimiento editorial más importante de España en 2007. Y que siga la rueda.


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