martes, junio 26, 2007

Listas


¿Nunca se han puesto a pensar cómo deciden los libros que van a leer? Seguro que sí. Yo, la verdad, soy bastante errático en el proceso de la elección y selección de mis lecturas. Me muevo por instintos, a veces por arrebatos. Muchas veces porque me recomiendan un libro. Numerosas veces son autores que ya conozco, especialmente de la extensa biblioteca de mi padre. Otras veces leo alguna crítica que me parece interesante y adquiero el libro.

Pero lo que nunca, nunca hago es mirar en listas.


¿Listas? Sí. Hay todo tipo de listas de libros. Las que más ignoro son la de los libros más vendidos. No porque sea un
esnob ( 1. com. Persona que imita con afectación las maneras, opiniones, etc., de aquellos a quienes considera distinguidos. U. t. c. adj.) sino porque pocas veces me deparan una agradable sorpresa. No me malinterpreteten, muchos de mis autores preferidos pasan semanas en esas listas. Pero las considero sencillamente una herramienta de la mercadotecnia, no de la literatura. Las razones que llevan a un libro a encontrarse entre los más vendidos de la semana, del mes o del año, no son meramente literarias. Es más, considero que las razones literarias no son de las más importantes para encontrar una obra en esa lista. Por eso las ignoro, pero siempre me gusta echar un vistazo para ver como evoluciona el mercado, aunque nunca siga sus consejos.

Muchos de esos libros, sin embargo, acaban en mi biblioteca. Mi familia y amigos saben que me gusta leer, y acaban empaquetando con primor alguno de estos superventas para regalármelo algún día agraciado de intercambio de presentes. Así que
ahí están, muchos de ellos sin leer, aunque he de reconocer que me ha valido para identificar las claves de un libro de éxito. Algún día de estos comentaré esas sencillas claves, que todo vendedor de libros debe conocer.

Pero las listas que más me impresionan son esas que, de una forma más o menos afortunada, recogen expertos en la materia. Como si la literatura pudiera clasificarse en importante y menor, en varias divisiones o ligas, donde los escritores y las obras compiten por acupar los primeros puestos. Un libro que me parece interesante, aunque todavía no he adquirido y no creo que lo haga, es "1001 novelas que hay que leer antes de morir". Su edición en lengua inglesa corrió a cargo de Peter Boxall. Al menos se trata de un profesor universitario, supuestamente entendido en la materia.

El primer absurdo que nos encontramos es el número. ¿Por qué 1001? ¿Es ése número indicador de algo? ¿Faltaría algún libro esencial si fueran 1000? ¿Se trata de un homenaje a las "Las mil y una noches"? Porque si lo es, precisamente ese libro no está entre las 1001 lecturas obligadas.


El segundo absurdo es desconocer si el autor mismo ha terminado ya la labor que propone para otros: leerse los 1001 libros.

El tercero, es que los libros los tendremos que leer antes de morir. Bien por el Dr. Boxall. Tenía pensado dejarme los cincuenta últimos para después de morir, sabiendo que el tiempo me va a sobrar tras dejar el mundo de los vivos. Claro que no sabemos si en el cielo hay biblioteca... en el infierno seguro que sí, ¿dónde van a estar guardadas todas la ediciones de las revistas pornográficas?

El cuarto absurdo es que, mira por donde, la gran mayoría de los libros propuestos son de literatura inglesa. Precisamente la especialidad de nuestro amigo Peter. Esos 1001 libros están mayoritariamente escritos en inglés. No voy a negar el mérito a los hijos de la Gran Bretaña de haber escrito grandes obras maestras de la literatura universal. Pero desde luego es una visión sesgada. Tres libros de García Márquez. Uno de Cervantes (ya saben cual). Cinco de Italo Calvino. Diez de Coetzee. Tres de Albert Camus. Ocho de Graham Greene. Ninguno de Julio Cortázar ni de Roberto Bolaño. Uno de Agatha Christie. Seis de Henry James. Uno de Javier Marías. Diez de Charles Dickens. Siete de DeLillo. Ninguno de Cela...


Y el quinto absurdo, y es que ya me aburro, es que la representación temporal está también terriblemente sesgada. El siglo XX acumula una gran cantidad de entradas. Se puede excusar diciendo que se trata de novelas, un tipo de obra que está muy poco representada hasta el siglo XIX. Pero en el siglo XIX ha tremebundas novelas olvidadas por don Peter.


El caso es que, claro, con estos mimbres la edición española de la obra ha tenido que ser mejorada para incorporar graves carencias, y José Carlos Mainer se han encargado de poner ese toque hispano. Y seguro que, por ser profesor de la Universidad de Zaragoza, ha compuesto una lista diferente de la que hubiera escrito un argentino.
El asunto es que por mucho que pensemos en una lista, vamos a encontrarnos con arbitrariedades y carencias. Si no podemos hacer la lista perfecta, para qué hacerla. El libro editado en España tendrá carencias y deficiencias, y el publicado en Francia lo mismo. Basura para el cerebro, o para este blog...

Para acabar, les anuncio una lista mucho más simpática, aunque posiblemente igual de absurda: en el último congreso de la lengua española (el IV), se debatió sobre las 100 mejores novelas escritas en español durante el último cuarto de siglo. Porqué 25 años, no lo sé, pero se han repartido las ideas entre los países más influyentes en estos congresos. Y me es grato encontrar, sin que la lista indique un orden de preferencia, a Roberto Bolaño varias veces entre los 25 primeros, a Vila-Matas, a Javier Marías, a Muñoz Molina, a tantos y tantos autores preferidos... Los setentaicinco restantes consúltenlos aquí. No tiene desperdicio...


Probablemente un congreso sea un lugar más apropiado para elaborar este tipo de listas, y para conseguir que el criterio de una única persona no sea el único que prime en su elección. También carece de interés el que el idioma del autor sea precisamente el factor más importante para la elección de las obras. Así que propongo un congreso internacional de expertos de todo el mundo para generar la lista Los quince millones de libros que hay que leer antes, durante y después de morir. Sería interesante saber cuál iba a ser el primero.