miércoles, febrero 28, 2007

Todos los plagios el plagio

Inspiración, homenaje o plagio.

-Bienvenido al selecto grupo de los admiradores de Kawabata. De él forman parte Vargas Llosa, García Márquez y otros tantos.

Mi amigo José Luis, cuando publiqué mi comentario sobre Una grulla en la taza de té, complacido por la obra, me largó ese comentario con una palmadita en la espalda. Noté un poco de burla e ironía. Vamos, recochineo. Uno nunca sabe lo lejos que van a llegar sus palabras, o de las complicaciones que pueden surgir de una sencilla acción como la compra de un libro, o la lectura de una novela. Achaqué la guasa a la comparación de mis escritos con los de los tres escritores citados. Pero no sabía aún la provocación que me estaba lanzando.

Pensé que podría ampliar mis lecturas de este autor japonés, el primero galardonado con el premio Nobel de literatura. Paseando por los pasillos de la sección de librería de unos grandes almacenes, es decir, de El Corte Inglés, encontré un ejemplar de La casa de las bellas durmientes. Ya sabía que Kawabata tituló así a un conjunto de relatos, pero este volumen, publicado por Caralt, sólo contenía el relato que da título al libro. Decidí comprarlo, inducido también por encontrarme a cientos de kilómetros de casa. Me gusta adquirir pequeños souvenires en mis viajes. Tras una pequeña espera en la cola (ahora se llama línea de cajas), entrego mi selección al dependiente, trajeado, con gafas redondas, de pelo moreno y rizado.

- Ah, el libro del que plagió García Márquez.
- No tenía ni idea.
- Sí, Memoria de mis putas tristes es un plagio de este libro.

Mientras me aclara este flagrante caso de plagio, desliza la tarjeta por la ranura y me hace firmar el recibo amarillo. Sorprendido, saco el libro de la bolsa blanca, verde y negra donde lo ha metido con displicencia y leo la contraportada.

Esta obra ha servido de inspiración a Gabriel García Márquez para escribir su última novela Memoria de mis putas tristes

Noto inmediatamente que he caído en la trampa: me he perdido los dos relatos acompañantes de la edición original del libro, y he comprado una edición expresamente realizada para "colocarla" en el mercado de navidad a cotillas y chismosos del mundo literario. Me resisto a devolver el libro, sin embargo. Porque es extremadamente interesante, porque Kawabata es efectivamente un autor digno de tener en casa y porque me molesta equivocarme.

Seamos sinceros, el autor de Mis putas... no oculta de ningún modo la influencia de La casa... en la escritura de su novela. De hecho, García Márquez cita el inicio del cuento de Kawabata en una especie de prefacio, aunque se refiera a la obra como La casa de las bellas dormidas. Se puede alegar que García Márquez hace esto para salvaguardarse de la acusación de plagio, pero también por honestidad manifiesta. Sin embargo, la sospecha es gratuita, y habiendo sido acusado García Márquez de plagio en otras ocasiones, podría parecer mejor despejar las dudas desde el principio. Según Miguel Ángel Asturias, el mismo Aureliano Buendía es un plagio de un personaje de Balzac. Gregorio Morán (en La sorda vejez del escritor) no pierde procacidaz en el vocabulario a la hora de desprestigiar a Márquez, y de paso a Vargas Llosa y Carlos Fuentes, acusándole de burdo, injusto y soez plagiario de la obra de Kabawata. Y la bola de nieve empieza a crecer.

La editorial Caralt no es ajena a esta polémica, vislumbra que es carne fresca para las ventas navideñas, y edita este librito muy elegantemente... pero para seguir el estilo de las acusaciones, plagia el diseño de Luz de Mora de la edición de Mondadori de Mis putas... Caralt ni siquiera publica el autor del diseño, sospechosamente parecido. El color blanco, las letras naranjas y negras en cursiva, una figura de color desvanecido... la contraportada es igualmente parecida en el color, aunque la imagen de Kawabata y los comentarios más extensos diferencian la edición de Caralt.


¿Hasta dónde llega la inspiración de García Márquez? Ambos libros son breves, tienen el mismo número de capítulos (cinco) y hablan de la sensualidad en la vejez. Un viejo protagonista y una putiferia sin escrúpulos. Pero ahí acaban todas las similitudes, en mi opinión. Kawabata narra la historia de Eguchi, un anciano que decide visitar una casa muy especial, donde podrá dormir con jóvenes vírgenes desnudas, inducidas a un profundo sueño, con las que "no podrá hacer nada de mal gusto". Para las soeces mentes occidentales, más bien puede parecer una tortura. Pero Kabawata desliza su maestría en una obra de difícil realización, donde sus personajes aparecen dormidos pero activos. Eguchi hace una recapitulación de las difíciles relaciones con las mujeres a lo largo de su vida, contraponiendo la vejez, la muerte y la vida, mezcándolas en una combinación explosiva de una sutileza sin par. Las meticulosas descripciones del cuerpo de las jóvenes alternan con los recuerdos de Eguchi, que parece que detesta que pueda volver una y otra noche a su cita con la vida, o con la muerte.

Kawabata toca todas las obsesiones sexuales de la mente oriental, aunque en el fondo esas obsesiones sean las mismas que las de la mente occidental y caribeña de Márquez, pero trastocadas unas de sutileza y mesura, las otras de exhuberancia y exageración. No se trata de plagio, ni de inspiración, sino de dos obras que tratan el mismo tema de sensualidad y muerte, el círculo de la vida cerrándose sobre sí mismo. Tema que Márquez ha tratado varias veces en su obra, como por ejemplo en sus relatos "El ahogado más bello del mundo" o "El avión de la bella durmiente".

Tampoco se trata de comparar una de las obras cumbres de Kawabata con una claramente novela menor de García Márquez. Si desde 1961, año de la publicación de La casa..., ha venido Kawabata influyendo en la obra de Márquez, no lo sabemos. Pero lo que sí sabemos es del sentimiento común de soledad ante la vejez que todos los humanos tenemos, y de escapada hacia la vida que la sensualidad representa.

Plagios a la orden del día

No se lo pierda.

http://www.plagiosdequimmonzo.com/
http://kevin.perromat.neuf.fr/plagio/ENTRADA.htm

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Le agradezco la referencia a mis abuelos en su blog.

Jorge Luis Vargas Márquez.

Anónimo dijo...

Le agradezco la referencia a mi padre en su blog.

Héctor Alvarado Melguizo.

josé luis dijo...

Aún no he tenido la suerte de leer "La casa de las bellas durmientes" (Dios mío, lo digo como si fuera algo que te tocara, como la lotería)pero efectivamente sabía de la existencia de ese paralelismo entre la obra de García Márquez y la de Kawabata. Es más: el escritor colombiano nunca ha ocultado su fascinación por el japonés, cosa que tampoco es tan rara sabiendo, como ahora sabemos Rafa y yo, que escribe como los ángeles.

Cuando me llegó por primera vez un comentario elogioso sobre Kawabata (creo que fue del propio García Márquez, o de Fidel Castro, que estaba a su lado, ahora no me acuerdo) creí que sólo podía estar al alcance de un escritor genial como el Gabo el poder descubrir a un tipo que parecía que sólo había ganado el Premio Nobel y poco más. Ya sabemos que esta gente es muy leída, no como nosotros, que compramos los libros en El Corte Inglés. Después leí un comentario aún más elogioso de Vargas Llosa, precisamente sobre este libro que comenta Rafa, y ya me picó la curiosidad y, por qué no decirlo, el morbillo, porque supongo que será en lo único en que estén de acuerdo el peruano y el colombiano (es conocida la serenidad de espíritu que da todo lo que sea oriental).

También me pareció recordar que Jorge Luis Borges hablaba extraordinariamente bien de un libro de Kawabata en uno de sus excelentes prólogos, pero me equivoqué, porque de quien hablaba bien era de Saki (se conoce que me confundió la "k"), lo que también me hizo comprobar, de camino, que Borges se dedicaba a plagiar a mi amigo Rafa.

La cuestión es que no sé si se trata de un plagio la obra de García Márquez, aunque me inclino a pensar que no es así. Primero, porque no creo que lo necesite a estas alturas de sobrada maestría; segundo, porque ya hay que ser tonto para decirlo a voz en grito, incluso en la cita que antecede a su novela, y tercero, porque el Gabo ya va teniendo su edad y me imagino que lo que leyó en su momento como un relato de ficción se le estará convirtiendo en una inoportuna realidad de viejo verde que sublima sus fantasías a través de la fantasía. Ahora que lo pienso, este último comentario parece un plagio de una obra de Freud.

Desde luego, nada más lejos de la sensualidad casi etérea que envuelve la atmósfera de los relatos de Kawabata que los excesos siempre deliciosos y caribes de García Márquez, con trapicheos con las viejas madamas incluidos, que me pareció lo mejor de la novela del colombiano. El asunto, como muy bien apunta Rafa, es mostrar la compasiva distancia entre la soledad y la sexualidad en la vejez, cuestión poco tratada en la ficción (que yo sepa) y que intuyo que será más habitual de lo que imaginamos los que aún no hemos llegado a ciertas edades. Que el primero que abordara el tema fuera Kawabata sólo merece nuestra admiración y nuestro respeto, el mismo que ha exhibido siempre García Márquez por los autores que lo han influido. Ya quisiera yo saber plagiar a García Márquez y que además me saliera bien. Pero no tengo ni idea, más o menos como Isabel Allende. Lo que ocurre es que unos le echan más cara que otros.

Rafamaldo dijo...

José Luis, apuntas muy sin haber leído La casa de las bellas dormidas o durmientes. El ser un escritor de altura hace que las envidias y los recelos surjan a tu lado, no sufriremos el honor de ser plagiados. Coetzee, otro premio Nobel de quien espero no me haga volver a Santiago de Compustela para adqurir sus libros en unos grandes almacenes (ECI) lo explica maravillosamente.

Pero no disculpa a otros pagiarios, mejor dicho, a plagiarias manifiestas, que conste.

Saludo desde aquí a los honestos hijos y nietos de tan magnánimos escritores. Es un honor... Por cierto, lo del recochineo fue recurso literario puro. O sea, cachondeo.

Anónimo dijo...

私の祖父を述べるためにありがとうt

川端 康成

josé luis dijo...

Por cierto, Rafa, el último comentario me imagino que es del nieto de Kawabata que te quiere agradecer la referencia que haces a su abuelo y de paso decirte que su ilustre antepasado se dedicaba descaradamente a plagiar a un tal Ariwara no Narihira, autor poco conocido incluso en su pueblo, hasta el punto de que nadie sabe realmente si se llamaba así o no. Me imagino que Blogger no está preparado para soportar los caracteres japoneses y por eso salen esos curiosos signos que sin embargo son claros como el agua para determinadas mentes occidentales (enfermas).

De paso te recomiendo leer el libro "Cuentos de Ise" del citado autor desconocido, en una extraordinaria traducción del rumano que sacó Bruguera en sus buenos tiempos,es decir, antes de que llegaran los tiempos del cólera. Cuenta la increíble y triste historia del cándido Narihira y su abuela desalmada. En fin, de lo que tratan casi todos los cuentos japoneses: del amor y otros demonios.

Rafamaldo dijo...

Me temo que el nieto de Kawabata debe haber andado por aquí. Mientras busco algún traductor del japonés, te digo que me salen perfectamente en mi ordenador los acracteres que parecen japoneses. La culpa de que no los veas debe ser de Bill Gates y su windows. A lo mejor es un aviso para que te pases al vista ese...

Amparo dijo...

Les agradezco todas las referencias, los guiños y las sonrisas...

josé luis dijo...

Muchas gracias, Amparo, pero no te recomendaría que entraras en un club donde hayan admitido a Rafa y a mí como socios, y además nos dediquemos a plagiar frases de Groucho Marx.

josé luis dijo...

La próxima vez nos dedicaremos a plagiar frases de Harpo Marx, que son más graciosas y dan mejor el pego. Lo mismo ya se lo piensan mejor los que nos quieren echar con toda la razón de este blog, pero en las normas nunca leí que no dejaran entrar animales.