miércoles, octubre 11, 2006

Reivindicando a los pioneros


Es una verdadera lástima que en el siglo XXI parezca que el cine es un arte en el que lo que vale es la innovación de los efectos especiales, los remakes cada vez más parecidos, secuencia por secuencia, a las películas primitivas y la aparición constante de sangre joven -actores cada vez más jóvenes y desconocidos-, que viven una verdadera explosión de fama y desaparecen con la misma facilidad con la que llegaron a las pantallas.

Pero no debemos olvidar que el cine se inventó hace 100 años y que ya, diez o quince años después estaban cimentados todos los cánones cinematográficos que se han seguido manteniendo durante décadas.

La labor que directores de la talla de Griffith, Von Stroheim o Einsestein en Europa desarrollaron en la primera época, es lo que ha hecho que el cine se convirtiese en el séptimo arte.

En estos pioneros se encuentra toda la esencia de la cinematografía y sin embargo algunos más que otros han quedado olvidados y lo que es peor, en vida fueron marginados por los "Mayors" y considerados anticuados o megalómanos, los acusaron de no adaptarse a la industria y algunos de los citados cayeron en el olvido incluso antes de llegar el sonoro.

Las películas de estos genios tienen una riqueza visual y narrativa de la que han bebido los posteriores directores, cámaras, fotógrafos, que ahora admiramos y reverenciamos como los grandes maestros, pero detrás de ellos estaban estos artistas que innovaron y visualizaron desde los años 15 al 25 del pasado siglo, la esencia de la que posteriormente se ha nutrido la industria.

Directores de culto como Orson Welles y fotógrafos innovadores como Greg Tolland son admirados como creadores de encuadres que revolucionaron el cine en los 40, y sin embargo, todos ellos ya estaban en Einsestein 20 años antes, el tratamiento de la luz de Von Stroheim en La Reina Kelly, ya estaba antes de que llegaran los famosos fotógrafos de los años 30 y 40, y la narración, los movimientos de masas, la espectacularidad de las imágenes entrelazadas con secuencias intimistas y de una concisión y sensibilidad extrema, estaban en Griffith desde el comienzo de la industria.

Sin desmerecer la labor maravillosa de los directores, actores, productores y técnicos que tomaron las riendas del cine sonoro y contribuyeron en gran medida al desarrollo de este arte, no deberíamos olvidar que antes de la década de los 30 se hacían películas y debería ser obligatorio la revisión de estas producciones cuyo mayor mérito para los actuales amantes del cine es que, sin sonido, pueden transmitir en una sola secuencia muchas más emociones que la mayoría de las películas que actualmente se producen.

El llamado "cine mudo", está repleto de obras impactantes y maravillosas, películas como Intolerancia, El Nacimiento de una Nación y posteriormente, Avaricia, Napoleón, El Acorazado Potenkin?, deberían formar parte de cualquier videoteca a la misma altura que el cine sonoro y por desgracia son difíciles de encontrar y mucho menos de su revisión en pantallas grandes, cuando son la esencia del arte que tanto amamos los cinéfilos.

No deberíamos nunca olvidar que el cine existe desde casi el principio del siglo XX y que esas obras tanto americanas como europeas y todos aquellos hombres que las hicieron posibles, son la base para que el público actual pueda ponerse delante de una pantalla.

Para todos aquellos genios, aquellos pioneros que se atrevieron con una cámara a contarnos historias maravillosas, mi más rendido homenaje y admiración.- María José Melguizo.